Factores que determinan la frecuencia
- Cantidad de personas: a más habitantes, más rápido se llena el pozo.
- Tamaño y profundidad del pozo: un pozo más grande tarda más en saturarse.
- Capacidad de absorción del terreno: los suelos arcillosos absorben menos y se llenan antes.
- Uso: el lavado de ropa, la cantidad de baños y el uso comercial aceleran el llenado.
Frecuencia recomendada
Como referencia general, en una vivienda familiar conviene desagotar el pozo ciego cada 6 a 12 meses. En comercios, restaurantes, alquileres turísticos o viviendas con muchas personas, la frecuencia puede ser mayor. Lo ideal es observar el comportamiento del sistema y ajustar.
Señales para no esperar al calendario
Más allá del tiempo, hay señales que indican que debés desagotar ya: olores fuertes, inodoros y rejillas que descargan lento o se rebalsan, y humedad o líquido aflorando en el terreno sobre el pozo. Ante cualquiera de estas, lo mejor es actuar de inmediato.
Conclusión
Desagotar a tiempo evita urgencias, malos olores y daños en la instalación. Si no recordás cuándo fue el último desagote o notás alguna de las señales, escribinos por WhatsApp y coordinamos una visita en Córdoba o alrededores.